20 de mayo de 2013

La piñata de Araucaria Araucana y el juego de la piñata

Por la época de Cristóbal Colón, estaba todo el centro de Chile lleno de Araucarias Araucanas, las que después de un largo tiempo, como se sabe, se apoderan de casi la totalidad del terreno, por lo tanto casi no dejan crecer a otras especies. Con las espinas se defienden las Araucarias desde chiquitas y como consecuencia no puede subir ningún animal a ellas. Curiosamente sólo algunos habilidosos araucanos pueden subir por el tronco de ellas. Estos árboles no tienen depredadores, ni le temen a los cataclismos, ni a virus, ni a bacterias, su vida es milenaria. Se defienden protegiendo sus frutos herméticamente en una piñata, por esta razón se golpean las piñatas para que se desprendan los piñones. Éstas corresponden a los conos femeninos de la Araucaria Araucana, las que contienen entre 120 a 200 semillas cada una. En general son más numerosas las pequeñas Araucarias que las gigantescas. Los araucanos con sus largos coligues las golpean desde abajo, o desde las laderas del terreno montañoso. Para poder sobrevivir, al pueblo mapuche le era fundamental tener los largos coligues, con el objeto de poder romper las piñatas y bajar los piñones.

Los españoles fueron una potencia mundial y lo que ellos hacían se copiaba en sus colonias y en otras partes del mundo. En todo el centro de Chile había centenares de miles de campesinos que usaban palos de coligues de más de 3 metros de largo, de esta manera alargaban sus brazos para apalear a las piñatas. Al darle palos explotaban los conos femeninos maduros, por el gas contenido en su interior, y como consecuencia de esto había una lluvia de piñones. Esta llamativa situación de tener una explosión a varios metros de altura de la superficie de la tierra, hacía convertirse a esta lluvia de semillas en una especie de interesante juego, ya que llovían simultáneamente los casi 200 piñones de alguna piñata. Este “juego” fue llevado por los españoles a su país, para explicar como sacaban su alimento los diestros araucanos. Si no actuaba el hombre rompiendo las piñatas, aparecían en su momento muy oportuno, los loros, que vivían en simbiosis con las Araucarias, y rompían con precisión las piñatas maduras, las que explotaban y esparcían sus frutos a mucha distancia.
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Este procedimiento se convirtió en un juego tradicional que se extendió pues por parte del mundo con diferentes significados y ahora hasta los chinos tienen una fiesta rompiendo con un palo simbólicamente piñatas con diversas semillas a la hora de sembrar. Pero la fiesta era de los araucanos y lo curioso es que actualmente, a pesar que han pasado miles de años, los araucanos no solo veneran a las Araucarias Araucanas, sino que además siguen haciendo una fiesta con todos sus niños. Éstos van a recoger los piñones debajo de las piñatas que están haciendo explotar con los palos las personas mayores. Como ya se dijo, esto se hace con las Araucarias Araucanas que son relativamente bajas y jóvenes, las que tienen de 30 a 100 años. En algunos casos hay campesinos expertos excepcionales que lanzan una boleadora a las ramas que no se alcanzan con los coligues. Las Araucarias adultas, que tienen entre 100 y 2000 años, han crecido a tal altura que este “juego” lo practican sólo los loritos, ya que ellos si pueden hacerlo hasta esa altura de 50 a 60 metros. Simultáneamente unos loritos pican las piñatas y cada uno de los otros recoge un piñón de los que caen al suelo y se retiran a pelarlos cuidadosamente y a comérselos en las cercanías. Enseguida vuela toda la bandada de choroyes para continuar rompiendo otra piñata madura en alguna Araucaria vecina. Este interesante “juego” de los loros se repite en la región chilena, en medio de una gran algarabía, como música celestial, a lo menos, desde hace 65 millones de años.

El descubrimiento de América que hizo Colón originó pues este pintoresco “juego” de la piñata. Con el tiempo se ha convertido en un juego que se extiende ya en muchos países. Los españoles, desde el año 1492 en adelante, extendieron juegos relacionados con golpear con palos piñatas que contenían semillas, juguetes y golosinas. Por supuesto ustedes pueden observar, en esta transcripción que hago a continuación, que el juego nace con un palo, el que rompe un objeto donde no caen piñones, reemplazándolos por caramelos y otras cosas. Esto es un gran reconocimiento a un hecho muy importante en el mundo, ya que los araucanos con este “juego” se alimentaron y sobrevivieron a todas las adversidades y a los nefastos deseos de colonizarlos, a tal extremo que en este momento son felizmente cerca de un millón de personas, repartidas en todo Chile y en una parte de Argentina.

Esta cosecha de su alimento fundamental era una especie de juego para los araucanos. Hasta el día de hoy es una verdadera fiesta la cosecha de los piñones en el centro de Chile, todos los años cada fin de verano hasta comienzos de otoño.

Ni aún hoy día se ha podido descubrir otro fruto más completo que el piñón, es lejos incluso más completo y nutritivo que el propio trigo. Los Pehuenches, casi exclusivamente, se alimentaron por miles de años de este fruto que viene de las lejanías prehistóricas del otro mundo.

He leído en internet que hay un escritor, y catedrático en Física y Matemáticas, que ha hecho en su fantasía una enorme plantación de Araucarias Araucanas en el cosmos y él ha comido allí piñones, rompiendo las piñatas y volando en torno a estos gigantescos árboles. Seguramente inspirado en la colosal energía de este fruto para seguir volando en el cosmos, sin gravedad, en el interior de un planetoide. (Extrapolacion 8.1)

Vídeos:
“7 Deuce Block Party - Pinata Breaking”

http://youtu.be/EN2Oa6bGFtQ
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“Piñoneando en Huallen Mapu”
(niños cosechando después de haber apaleado los mayores las piñatas)
http://youtu.be/BlSph0s82OA
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“campo cochor Atilio”
 
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“Piñones, Araucarias”
 http://youtu.be/epupee_mVX0
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